En La Palma, especialmente en el norte de la isla, el cultivo de malangas se ha consolidado poco a poco como una alternativa agrícola con grandes ventajas para el campo. Desde hace años, como medianero y defensor de la agricultura tradicional, he apostado por esta raíz tropical como un cultivo rentable, resiliente y perfectamente adaptado al entorno insular.
¿Qué es la malanga?
La malanga (Xanthosoma spp.) es un tubérculo de origen centroamericano, emparentado con el ñame y el taro, que destaca por su sabor suave y textura cremosa al cocerse. Es muy valorada en la cocina canaria y caribeña, especialmente en platos de cuchara y guisos tradicionales.
Ventajas del cultivo de malangas
- Adaptación al clima: La malanga requiere humedad constante y temperaturas templadas, condiciones que se dan naturalmente en zonas medias de La Palma como Puntagorda, Garafía y San Andrés y Sauces.
- Bajo uso de insumos: Es una planta rústica que no necesita grandes cantidades de fertilizantes o pesticidas, lo que la convierte en un cultivo más sostenible y económico.
- Demanda creciente: La malanga ha ganado popularidad en los mercados locales y en la restauración, tanto por su valor nutricional como por su sabor. Esto garantiza una salida comercial sólida.
- Conservación del suelo: Al desarrollarse bajo tierra y tener un sistema radicular profundo, mejora la estructura del suelo y previene la erosión, especialmente en terrenos en pendiente.
- Diversificación agrícola: Apostar por malangas permite a los agricultores complementar otros cultivos como el plátano, el aguacate o la viña, reduciendo riesgos económicos.

Ciclo de cultivo de la malanga
El cultivo de malangas sigue un ciclo que, aunque prolongado, se adapta perfectamente a las estaciones de La Palma:
- Plantación: Se realiza entre marzo y mayo, justo después de las lluvias de invierno, utilizando esquejes o cormos sanos.
- Desarrollo: Durante los meses cálidos de primavera y verano, la planta desarrolla su follaje y comienza la formación del tubérculo.
- Riego y cuidados: Es fundamental mantener la humedad del suelo sin encharcamientos. Se recomienda el uso de acolchados naturales para conservar la humedad.
- Cosecha: Entre los 9 y 12 meses después de la siembra, normalmente entre enero y marzo del año siguiente, cuando las hojas empiezan a secarse.
Oliver Sicilia destaca que, al seguir métodos tradicionales y respetar los ritmos de la naturaleza, se logra una malanga de excelente calidad, con un sabor más profundo y una textura insuperable.